Odio cuando después de estar varios días pensando en ir de tiendas, acumulando ilusión y ganas de gastar gracias a las próximas fiestas, llega el día y no ves nada. Absolutamente nada. Vale que hay algunas cosas monas, pero no necesito otra gabardina casi
idéntica a la que tengo en el armario u otro abrigo negro casi igual (por no decir igual) que el que ya tengo. ¿Acaso se han acabado las nuevas ideas? No pido mucho, solo un poco de variedad y cosas bonitas.
Siguiendo con la tónica del malestar que está adquiriendo este post subiré dos sesiones de fotos, una de hace mucho y otra de hace poco. Otoño e invierno. En las dos con cara de "me cargo a alguien", una porque empezó a llover en cuanto se sacó la cámara y la otra porque me daba el sol de lleno en la cara...el clima me odia.
El primer conjunto lo he utilizado para ir a clase un par de veces y salir por la noche (con resultados erótico-festivos), tirantes, chaleco de punto y camisa abrochada para un
look casi escolar
metiéndole cuero en botas y cazadora para que no lo fuera del todo.
El segundo es fruto del
frío de invierno y la comodidad para ir a clase de un
día perezoso. Punto de cuello alto pero holgado para no sufrir con la calefacción de clase y vaqueros. Y aunque he dicho clase ha sido más el tiempo pasado en la cafetería.
Y
aquí una
canción que
pensé poner con la primera ropa, aunque ya no cuadre mucho debido a mi
estoyhastalosmismisimosdelastiendas.